VINOS Y TANGOS

Un vino argentino para recordar

Era el vino que uno extrañaba estando en el extranjero y ahora, ese vino lo extraña a uno.

Vino de tango, de adoquín, de fango y de bajo rango,
tinto madrugado y negro como un ruego junto al fuego.
Vino servido en los estaños que se han ido con los años.
¡Cómo se bebía en Boedo y en Pompeya! Y de la botella
bajaba por la garganta, que aún lo canta y se atraganta
porque esa pena que te arrastra, te mata y te condena
a seguir sufriendo y bebiendo. Y la luna se va muriendo
en el vino de los mareados, los estafados y embargados.
Vino en cartón, pobre y juguetón. Vino caro el del avaro.
El amargo de la mala suerte, el dulce vino de la muerte
que te mira de costado. Vino que la vida nos ha dado,
es un Malbec que te llora, que te ruega, que te implora
que vuelvas de ultramar, de Alemania, Holanda o Japón.
Un bandoneón, Nonino y cabrón, te quiere ver lagrimear.