Microficciones para leer a la luz de un fósforo

Las redes sociales nos han tendido una tela de araña y los seres humanos, como si fuéramos moscas estúpidas, hemos sido atrapados. La araña de este galpón es el símbolo del capitalismo salvaje. El problema no es un problema de insectos capitalistas sino de corporaciones de moscas que han aprendido a tejer telas de arañas. Y pasa algo curioso, no es un problema de tiempo sino de espacio; ya lo comprenderemos mejor cuando hayamos encendido los primeros fósforos.

RESPUESTA
Enojada, la luz le preguntó a la sombra
–¿Dónde estás que no te veo?
La sombra le respondió
–Detrás tuyo, online.

ONLINE

En la última discusión financiera entre Dios y el Diablo, ambos llegaron a un  acuerdo para facturar en la misma empresa. Dios usaría WhatsApp y el Diablo, Facebook. Mark Zuckerberg comenzó a gastar a cuenta, pero ya era tarde cuando comprendió la jugada. Detrás del Diablo estaba la mafia rusa de Putín y detrás de Dios, estaba Xi Jimping y todo el Comité Central del P. C.

P.C.

Desde hace años el Partido Comunista chino ha estado en guerra contra todas las religiones. Hasta el año pasado, era la tecno-guerra: Huawei v/s Apple. The Power Computer en una feroz guerra tecnológica que va por más. En plena guerra bacteriológica, hoy la pelea está saber quién descubre primero la mejor vacuna contra el virus de turno. Es la guerra que va por la inteligencia y por el espacio en movimiento.

ESPACIO EN MOVIMIENTO

El tiempo no existe, lo que existe es el espacio y la velocidad. Tiempo es sólo espacio en movimiento; el tiempo es una útil convención que usamos a diario. Los ingleses crearon el Meridiano de Greenwich, el lema Time is money y a H. G. Wells, el autor de La máquina del tiempo (The Time Machine). Si el tiempo fuera tangible y no virtual, hace rato que los científicos alemanes del Instituto Max Planck hubieran creado esa máquina que los chinos ya hubieran falsificado.